«Esta supuesta dualidad», nueva exposición en la sala David Puentes

La Fundación de Cultura Andaluza inaugura el próximo jueves 12 de diciembre a las 20:00 horas, en su sala de exposiciones David Puentes (C/ Salmedina, 3), la muestra «Esta supuesta dualidad».
Hablamos de la primera exposición individual de Enrique Jiménez Delclós, apadrinado por su maestro, Miguel Gómez Losada. Enrique nos muestra 22 óleos sobre lienzo.
«Esta supuesta dualidad», como explica Miguel Gómez Losada, «es una nueva serie de pinturas que resumen los cuatro años que llevo disfrutando de la evolución de Enrique, en Arte-Estudio, donde doy clases de pintura. Cada semana es para él un nuevo reto en dirección a la excelencia. Hablamos de pintura, analizamos la imagen y cómo ponerle piel. Su preocupación es la de los grandes pintores actuales: expresar sin cerrar el relato, no contarlo todo, dando un paso atrás ante el exceso de narración. Sabemos que la pintura no es información, y que, de tener un mensaje, debe ser anímico, donde cada pincelada tenga la vocación de ser un tentáculo que explore y tantee lo desconocido. Nada importa más que acercarse a la emoción. Por esto, Enrique es consciente de que la pintura no es un asunto de virtuosismo técnico, sino un destino, el asombro. ¿Acaso el arte no tiene la misión de alzarnos más allá del ruido y de la confusión de la ciudad, para vislumbrar lo nuevo? Toda creación nos otorga la capacidad de ver por primera vez. Enrique logra esta novedad terminando el cuadro con varios finales. Si la escena puede ser una cosa u otra tenemos garantizada la curiosidad. Le gusta la dualidad, es consciente; él sabe que en la indeterminación puede estar el hilo del cuadro. La pintura se mueve bien en los huecos que dejan las ideas. Por una grieta entre significados puede emanar la imagen que estamos buscando, a modo de géiser».
Pero, como se pregunta su maestro, ¿cuál podría ser la personalidad pictórica de Enrique? «Su valor propio como pintor tiene dos rasgos aparentemente dispares, pero que en la pintura coexisten: romanticismo y humor, hermanados por una irresistible tendencia a la seducción. Está claro que toda buena pintura debe atraernos, así que con esta línea de trabajo, Enrique lo hace bien. A su personalidad hay que sumarle una virtud que hace posible lo anterior. La capacidad para el ensimismamiento. Cuando miro a Enrique pintar puedo sentir su desconexión con el mundo exterior. Incluso cuando lo sorprendo pensativo, no alcanzo a imaginar qué lugares insondables transita. Esto es la intimidad. De ahí nace su inquietud pictórica, moviendo el pincel con gestos intermitentes, en avance cauteloso, dubitativo, a oscuras, resultado de caminar en lo hondo, guiado por una fe sin quebranto de ver el final del túnel, allí donde se revela el cuadro terminado».
La exposición podrá visitarse hasta el 30 de diciembre, de lunes a viernes, de 18:00 a 21:00 horas.
